Prevención

ninos enfermedadEs importante que los padres sepan reconocer los síntomas de un golpe de calor en el bebé o niño. Si tu hijo se muestra aturdido y su piel está muy caliente, es posible que esté a punto de sufrir un golpe de calor. En el artículo te indicamos las medidas a adoptar en esas situaciones, aunque lo mejor es prevenirlas siguiendo unas sencillas pautas.

Frente a un golpe de calor en los niños pequeños es muy importante actuar con rápidez

¿Qué es el golpe de calor?

El golpe de calor es la alteración más grave de la regulación térmica. Se trata de una respuesta del cuerpo a una pérdida excesiva de agua y sal contenidas en el sudor. Las causas del golpe de calor se deben a una exposición excesiva al sol, por no estar adecuadamente hidratado o protegido con lociones apropiadas. Los bebés y los ancianos son los grupos que tienen mayor riesgo de padecer un golpe de calor junto a las personas que se ven obligadas a trabajar en épocas de calor expuestas al sol, los que padecen de diabetes, insuficiencia cardíaca o tensión alta, los obesos y los alcohólicos.

Síntomas del golpe de calor en niños

La mayoría de los golpes de calor tienen lugar en días soleados, pero también se pueden producir a la sombra y en días bochornosos. Entre los síntomas más comunes que afectan a los bebés y a los niños, podemos citar:

- Irritabilidad e incomodidad
- Piel muy irritada por el sudor en el cuello, pecho y axilas
- Calambres musculares
- Agotamiento, cansancio y debilidad
- Mareos, náuseas y vómitos
- Dolor de cabeza
- Desmayos o pérdida de consciencia
- Deshidratación

¿Cómo actuar frente al golpe de calor en un bebé?

Si notas que tu bebé presenta algunos de estos síntomas, debes actuar de la siguiente forma:

- Suministrar suero casero (como la limonada alcalina) o agua al bebé. La limonada alcalina se puede preparar con la mezcla de un litro de agua, el zumo  dedos limones, un poco de sal, una cucharada de bicarbonato sódico y azúcar al gusto.
- Ofrecer leche del pecho al bebé lactante
- Llevar al bebé a un lugar fresco y ventilado, o con aire acondicionado
- Quitar toda la ropa al bebé
- Duchar al bebé con agua fresca
- Dejar que el bebé descanse En el caso de que el bebé no responda a estas animaciones, conviene buscar orientación médica inmediatamente.

Prevención de los golpes de calor en la infancia

Los golpes de calor se pueden prevenir:

- Ofreciendo líquidos (agua o zumos naturales) a los bebés y niños, con frecuencia
- Ofreciendo el pecho a demanda al lactante
- Realizando varias comidas ligeras a lo largo del día y a ser posible frescas o a temperatura ambiente
- Bañando a tu hijo con más frecuencia
- Realizando actividades más relajadas a los niños
- Manteniendo a los más pequeños protegidos del sol, principalmente en las horas de más calor
- Procurando estar en lugares frescos y ventilados
- Vistiendo a los bebés con ropa ligera, de algodón
- Evitando estar mucho tiempo dentro del coche

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Además, muchos de los síntomas de la leucemia en niños pueden tener otras causas, y la mayoría de las veces estos síntomas no son causados por leucemia. No obstante, si su hijo presenta cualquiera de ellos, es importante que un médico le examine para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario.

Los síntomas de la leucemia a menudo son causados por problemas en la médula ósea del niño, que es donde comienza la leucemia. A medida que las células leucémicas se acumulan en la médula, pueden desplazar a las células productoras de células sanguíneas normales. Como resultado, un niño puede que no tenga suficientes glóbulos rojos, glóbulos blancos ni plaquetas normales. Estas carencias se manifiestan en las pruebas de sangre, pero también pueden causar síntomas. Las células leucémicas también podrían invadir otras áreas del cuerpo, lo cual también puede causar síntomas.

Síntomas causados por bajos recuentos de glóbulos rojos (anemia): los glóbulos rojos llevan oxígeno a todas las células del cuerpo. Una disminución de glóbulos rojos puede causar:

    •    Cansancio (fatiga)
    •    Debilidad
    •    Sensación de frío
    •    Mareo o aturdimiento
    •    Dolores de cabeza
    •    Dificultad para respirar
    •    Piel pálida

Síntomas causados por bajos recuentos de glóbulos blancos:

•    Las infecciones pueden ocurrir debido a una escasez de glóbulos blancos normales. Los niños con leucemia pueden contraer infecciones que no parecen desaparecer o pueden contraer una infección después de otra. Aunque las personas con leucemia a menudo pueden tener un recuento alto de glóbulos blancos debido a que tienen muchas células leucémicas, estas células no protegen contra las infecciones de la manera en que lo hacen los glóbulos blancos normales.
•    La fiebre es a menudo el principal signo de infección. Sin embargo, algunos niños pueden presentar fiebre sin tener una infección.

Síntomas causados por bajos recuentos de plaquetas: las plaquetas en la sangre normalmente ayudan a detener el sangrado. Un número disminuido de plaquetas puede causar:

 •    Tendencia a presentar fácilmente moretones y sangrados
 •    Sangrado nasal frecuente o severo
 •    Sangrado de las encías

Dolor de huesos o de articulaciones: este dolor es causado por la acumulación de células leucémicas cerca de la superficie del hueso o dentro de la articulación.

Inflamación del abdomen:

Las células leucémicas se pueden acumular en el hígado y el bazo y causar que estos órganos aumenten de tamaño. Esto podría notarse como llenura o inflamación del abdomen. Generalmente las costillas inferiores cubren estos órganos, pero cuando están agrandados a menudo el médico los puede palpar.

Pérdida de apetito y de peso: si el bazo y/o el hígado se agrandan demasiado, pueden presionar otros órganos, como el estómago. Esto puede ocasionar que el niño se sienta lleno después de comer solo una pequeña cantidad de alimentos, produciendo pérdida de apetito y pérdida de peso con el tiempo.
Ganglios linfáticos inflamados: algunas leucemias se propagan a los ganglios linfáticos. Se pueden observar o sentir ganglios agrandados como masas debajo de la piel en ciertas áreas del cuerpo (tal como a los lados del cuello, en las áreas de las axilas, sobre la clavícula o en la ingle). También puede ocurrir inflamación de los ganglios linfáticos que se encuentran en el interior del pecho o del abdomen, pero ésta sólo puede observarse mediante estudios por imágenes, como CT o MRI.

En los infantes y los niños, los ganglios linfáticos a menudo se agrandan cuando combaten una infección. Un ganglio linfático agrandado en un niño con mucha más frecuencia es un signo de infección que de leucemia, pero un médico lo debe revisar y hacerle un seguimiento minucioso.
Tos o dificultad para respirar: algunos tipos de leucemia pueden afectar a las estructuras en el centro del pecho, tales como los ganglios linfáticos o el timo (un órgano pequeño ubicado frente a la tráquea, el conducto de respiración que conduce a los riñones). El agrandamiento del timo o de los ganglios linfáticos en el pecho puede presionar la tráquea, causando tos o dificultad para respirar. En algunos casos en que el recuento de glóbulos blancos es muy alto, las células de la leucemia pueden acumularse en los pequeños vasos sanguíneos de los pulmones, lo que también puede causar dificultad para respirar.

Hinchazón en la cara y los brazos: la vena cava superior (superior vena cava, SVC), una vena grande que transporta sangre desde la cabeza y los brazos de regreso al corazón, pasa cerca del timo. Un timo agrandado puede presionar la SVC causando que la sangre “retroceda” en las venas. A esto se le llama síndrome de la SVC, y puede causar inflamación en el rostro, cuello, brazos y la parte superior del tórax (algunas veces con una coloración roja azulada de la piel). También puede causar dolores de cabeza, mareos y, si afecta el cerebro, un cambio en el conocimiento. Este síndrome puede ser potencialmente mortal y requiere tratamiento inmediato.
Dolores de cabeza, convulsiones y vómito: unos pocos niños tienen leucemia que ya se ha propagado al cerebro y la médula espinal cuando reciben el diagnóstico. Esto puede dar lugar a síntomas tales como dolor de cabeza, dificultad para concentrarse, debilidad, convulsiones, vómitos, problemas de equilibrio y visión borrosa.

Erupciones en la piel, problemas en las encías: en los niños con leucemia mieloide aguda (AML), las células leucémicas se pueden propagar a las encías, causando inflamación, dolor y sangrado. Si se propagan a la piel, puede dar origen a pequeños puntos de color oscuro que pueden parecer una erupción común. Una acumulación de las células de la AML debajo de la piel o en otras partes del cuerpo se llama cloroma o sarcoma granulocítico.
Cansancio extremo y debilidad: una consecuencia poco común, pero muy grave de la AML es el cansancio extremo, la debilidad y dificultad en el habla. Esto puede ocurrir cuando un gran número de células leucémicas causa que la sangre se vuelva demasiado espesa y se haga más lenta la circulación a través de los pequeños vasos sanguíneos del cerebro.

De nuevo, es probable que la mayoría de los síntomas presentados anteriormente se deban a una dolencia distinta a leucemia. Aun así, resulta importante que un médico le examine para determinar y tratar la causa de los síntomas, de ser necesario.

sillita

Dr. Alberto Páez Salazar
Jefe del Servicio de Urgencias
Hospital Pediátrico de Sinaloa

Los accidentes constituyen una de las causas más frecuente de mortalidad en niños entre 1 y 18 años. Desde el punto de vista epidemiológico deben de ser considerados como una enfermedad y como tal, son suceptibles de ser prevenidos.

La combinación de niños y automóviles puede ser peligrosa. Debe de tener especial cuidado cuando los niños están dentro o cerca de un automóvil. Conviene tener en cuenta lo siguiente:

  1. Los niños no deben viajar nunca en los asientos delanteros. Todos los niños menores de 12 años deben sentarse en el asiento trasero.
  2. No se le debe permitir al niño que juegue con las manivelas de las ventanillas ni con los seguros de las puertas.
  3. Antes de emprender un viaje, hay que comprobar siempre que se hayan bloqueado las puertas con los seguros.
  4. Debe impedirse en toda circunstancia que el niño juegue con los dispositivos de mando, aún cuando el vehículo se halle detenido.
  5. Hay que enseñarle al niño, salir del automóvil sólo cuando éste haya detenido completamente su marcha y por la puerta correspondiente al lado de la acera.
  6. Evite que los niños saquen los brazos o la cabeza por la ventanilla, mientras alguien conduce.
  7. Nunca deje a un niño solo en un automóvil
  8. Asegúrese de que todas las personas que van en el automóvil (incluso el conductor) lleven puesto el cinturón de seguridad todo el tiempo.
  9. El cinturón de seguridad que va en el hombro no debe de cruzar el cuello del niño, si eso sucede, baje los arneses o coloque al niño en una silla de seguridad infantil
  10. Los asientos de seguridad ayudan a mantener seguros a los niños
  11. Hay que emplear asientos de seguridad adecuados a la edad y peso del niño, como se describe en la siguiente tabla:

Uso Apropiado de los Asientos de Seguridad Infantiles


Lactantes

Niños de 1 a 3 años

Niños de 4 a 7 años

Niños de 8 a 12 años

Peso

Desde el nacimiento hasta 1 año y un peso de 9 Kg

Más de 1 año y un peso de más de 9 kg hasta 18 kg

Niños de 4 – 8 años y un peso de más de 18 kg

Talla mayor de 1.45 m

Tipo de asiento

Asiento para lactantes o convertible

 

 

 

 

Asiento convertible u orientado hacia delante

 

 

Asiento elevador con cinturón de seguridad ajustable

 

 

Estándar del vehículo

 

 

 

Posición del asiento

Que mire hacia atrás solamente

Que mire hacia adelante

Que mire hacia adelante

Que mire hacia adelante

Asegúrese siempre de que

Los arneses estén a la altura de los hombros o por debajo de ellos

La mayoría de los asientos orientados hacia delante deben de tener una muesca en la parte superior para el cinturón de seguridad

Los cinturones de seguridad de los asientos elevadores sean del tipo regazo – hombro

El cinturón que va en el regazo debe de quedar ajustado a la altura de éste o de la parte superior de los muslos del niño, y el cinturón que va en el hombro debe de quedar bien ajustado y cruzar el pecho y el hombro para evitar lesiones abdominales

El cinturón de seguridad debe de encajar correctamente. El cinturón de regazo debe quedar con comodidad a través de los muslos y no en el estómago. El cinturón de hombro debe quedar bien en el hombro y el pecho y no cruzar el
cuello o la cara.

Institución pública dedicada a la asistencia, enseñanza e investigación en pediatría.   Afiliada a la Universidad Autónoma de Sinaloa.